Vampiro Mekaret
Descripción del personaje
Me despertó un estruendoso ruido. Un choque.
Era como si yo hubiese estado ahí. En mi sueño escuche claramente como las llantas derrapaban, pero fue el choque lo que me despertó.
Súbitamente me levanté del suelo, mojada de pies a cabeza por el sudor frió. No me había cerciorado hasta que sentí una fría gota deslizándose por mi frente. Por un momento me distraje por el recorrido de mi frente a mi cuello, y escuche un portazo. Un choque automovilístico. Si eso era, a unas cuadras de ahí.
Pero me olvido nuevamente al tratar de descifrar en donde me encontraba. Parecía una habitación, una habitación completamente bacía, gris e insípida; de no ser por el orificio en el muro, rastro de lo que alguna vez fuese una ventana. Me acerqué la ventana rota, sin fijarme del gran cristal roto, fue entonces cuando supe donde me encontraba.
Desde el departamento del tercer piso podía ver parte de la ciudad, pero algo era diferente, en la oscuridad de las calles yo podía distinguir claramente al gato que salía de su escondite para darse a la caza de alguna alimaña.
Un Grito. “El choque” recordé. Salí de la habitación a una velocidad indescriptible, sin embargo, ahora que lo pienso no me había dado cuenta de ello, pero de eso hablaré después; me movía un sentimiento meramente mortal, la curiosidad. Corrí hacia la puerta de atrás, la cual daba hacia unas escaleras de hierro oxidadas que al bajar llevaban al patio trasero de los departamentos. Escalé hasta el peldaño mas alto para satisfacer mi curiosidad, pero antes de llegar a el pude escuchar con claridad la voz de una mujer. Estaba maldiciendo, tan amplia como fuese la gama de maldiciones, ella las decía.
- ¿A si? ¡A si! ¡Por que no vienes y me callas maldito hijo de perra!
Al llegar al final de la escalera pude verlos.
Ella se veía histérica, gritaba con una voz chillona, causada por el efecto del alcohol. Esto lo supe por que pude olerlo desde el tercer piso en el que me encontraba, así como su sangre. Sangre. Un olor que resultaba tan fascinante como el olor de la lluvia al amanecer. Me invadió una sed. Una sed endemoniada y empecé a sentir un mareo.
Un fuerte ruido me saco de mi trance, al darme cuenta caía por los aires debido al exceso de óxido en la escalera. A una velocidad increíble y casi por inercia me sujeté a la celosía de la pared para no caer, pero ésta era muy antigua y cedería ante mi peso tan pronto soportase todo mi cuerpo, por lo que rápidamente escale el muro. Al llegar al techo de los departamentos me di cuenta de lo que había hecho.
Un nuevo sonido llegó a mis oídos. El sonido del metal cayendo y chocando contra el suelo, oscilante, como una sortija, y un vago sentimiento de nostalgia me llevo a mirar mi mano sin saber por que lo hacía. Mi mano, era tan blanca como el marfil, y mis uñas…
Olvidándome un poco del aspecto de mi piel, me concentre en la imagen de mi mano. Algo no estaba bien. “¡Una sortija!” recordé. Miré por el borde del techo y pude percibir la sortija de compromiso… Mi sortija…
Entonces una serie de imágenes llegaron a mi mente cegándome y agobiándome a la ves, y en todas aparecía un hombre joven… ¿podía ser?
¿Que era todo eso?, todos aquellos recuerdos, la habitación, la sortija… Necesitaba respuestas…
Tenía que encontrarle a él. Pero antes, tenía que alimentarme.
Era como si yo hubiese estado ahí. En mi sueño escuche claramente como las llantas derrapaban, pero fue el choque lo que me despertó.
Súbitamente me levanté del suelo, mojada de pies a cabeza por el sudor frió. No me había cerciorado hasta que sentí una fría gota deslizándose por mi frente. Por un momento me distraje por el recorrido de mi frente a mi cuello, y escuche un portazo. Un choque automovilístico. Si eso era, a unas cuadras de ahí.
Pero me olvido nuevamente al tratar de descifrar en donde me encontraba. Parecía una habitación, una habitación completamente bacía, gris e insípida; de no ser por el orificio en el muro, rastro de lo que alguna vez fuese una ventana. Me acerqué la ventana rota, sin fijarme del gran cristal roto, fue entonces cuando supe donde me encontraba.
Desde el departamento del tercer piso podía ver parte de la ciudad, pero algo era diferente, en la oscuridad de las calles yo podía distinguir claramente al gato que salía de su escondite para darse a la caza de alguna alimaña.
Un Grito. “El choque” recordé. Salí de la habitación a una velocidad indescriptible, sin embargo, ahora que lo pienso no me había dado cuenta de ello, pero de eso hablaré después; me movía un sentimiento meramente mortal, la curiosidad. Corrí hacia la puerta de atrás, la cual daba hacia unas escaleras de hierro oxidadas que al bajar llevaban al patio trasero de los departamentos. Escalé hasta el peldaño mas alto para satisfacer mi curiosidad, pero antes de llegar a el pude escuchar con claridad la voz de una mujer. Estaba maldiciendo, tan amplia como fuese la gama de maldiciones, ella las decía.
- ¿A si? ¡A si! ¡Por que no vienes y me callas maldito hijo de perra!
Al llegar al final de la escalera pude verlos.
Ella se veía histérica, gritaba con una voz chillona, causada por el efecto del alcohol. Esto lo supe por que pude olerlo desde el tercer piso en el que me encontraba, así como su sangre. Sangre. Un olor que resultaba tan fascinante como el olor de la lluvia al amanecer. Me invadió una sed. Una sed endemoniada y empecé a sentir un mareo.
Un fuerte ruido me saco de mi trance, al darme cuenta caía por los aires debido al exceso de óxido en la escalera. A una velocidad increíble y casi por inercia me sujeté a la celosía de la pared para no caer, pero ésta era muy antigua y cedería ante mi peso tan pronto soportase todo mi cuerpo, por lo que rápidamente escale el muro. Al llegar al techo de los departamentos me di cuenta de lo que había hecho.
Un nuevo sonido llegó a mis oídos. El sonido del metal cayendo y chocando contra el suelo, oscilante, como una sortija, y un vago sentimiento de nostalgia me llevo a mirar mi mano sin saber por que lo hacía. Mi mano, era tan blanca como el marfil, y mis uñas…
Olvidándome un poco del aspecto de mi piel, me concentre en la imagen de mi mano. Algo no estaba bien. “¡Una sortija!” recordé. Miré por el borde del techo y pude percibir la sortija de compromiso… Mi sortija…
Entonces una serie de imágenes llegaron a mi mente cegándome y agobiándome a la ves, y en todas aparecía un hombre joven… ¿podía ser?
¿Que era todo eso?, todos aquellos recuerdos, la habitación, la sortija… Necesitaba respuestas…
Tenía que encontrarle a él. Pero antes, tenía que alimentarme.
Estadísticas
| Botín total: | 117.654,56 litros de sangre |
| Víctimas mordidas (link): | 6 |
| Combates: | 226 |
| Victorias: | 79 |
| Derrotas: | 147 |
| Empates | 0 |
| Oro adquirido: | ~ 4.000,00 ![]() |
| Oro perdido: | ~ 7.000,00 ![]() |
| Daño causado: | 10441 |
| Puntos de vida perdidos: | 30992 |
Habilidades de Mekaret:
| Nivel del personaje: | Nivel 26 |
| Fuerza: | ![]() (51) |
| Defensa: | ![]() (46) |
| Agilidad: | ![]() (44) |
| Resistencia: | ![]() (50) |
| Destreza: | ![]() (43) |
| Experiencia: | ![]() (3279|3380) |
La estadística del Santuario Ancestral Mekaret
| Desafíos intentados: | 5 |
| Desafíos exitosos: | 0 |
| Desafíos perdidos: | 5 |
Centinela de Mekaret
| Tipo de centinela: | Perro bicéfalo |
| Nombre del centinela: | Perro bicéfalo |
| Asalto: | ![]() (29) |
| Defensa: | ![]() (28) |
| Resistencia: | ![]() (28) |
Datos del perfil
| Género: | Femenino |
| Edad: | 20-25 Años |
| Localización: | Mérida, Yucatán, México |
| Número de ICQ: | --- |
| MSN Messenger: | --- |
| Yahoo Messenger: | --- |
| AIM-nombre: | --- |
| Jabber ID | --- |
| Skype ID | --- |
Arena
Mekaret No ha conseguido un reconocimiento especial en el ranking de la arena.
Mekaret ha creado 2 Vampiros hasta ahora:
| BLAK EL VAMP | Nivel 14 | Botín 29039.59 litros de sangre |
| Rowan Mayfire | Nivel 1 | Botín 2.53 litros de sangre |


(51)
(3279|3380)